ESTÁ USTED ENTRANDO EN UN ESPACIO LIBRE DE TODA POLÍTICA. Gracias por respetarlo.

Puedes contactar también por correo electrónico: coyotevirtual@gmail.com

jueves, 17 de noviembre de 2016

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO

Cuando me casé con mi esposo, ya conocía sus arranques de genio. Los conocía yo y media comarca, tal era su calibre. No obstante, como le amaba con locura, jamás ni amagó con levantarme la mano, y tal cual venían se iban, yo los toleraba. Era habitual que abriera la ventana vociferando y arrojara botellas, jarrones, sillas… todo lo que imaginen. Pero el otro día en su arrebato cogió a nuestro hijo. Ahí ya tuve que plantarme y le puse en la calle; por la ventana, por supuesto, como a él le gusta.

Miguel Ángel Pegarz

cYBRGHOST

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias por leer y muchísimas más aún por comentar. Un honor contar con tu comentario.
      Salud.

      Eliminar
  2. Jajaja genial me ha encantado ese humor negro negro. Jajaja abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo celebro. Tengo un humor muy negro, aunque soy mucho más negro que humor. Muchas gracias por leer y muchas más aún por comentar.
      Salud

      Eliminar
  3. ¡Vaya, vaya con las ventanas!
    A mi me encantan pero para mirar y observar lo que pasa en la calle.
    Defenestrar es muy muy feo, pero si viene bien para cerrar el relato, perfecto!!
    Besicos, amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo depende el rato me gustan o no. A veces soy muy cotila, otras las prefiero cerradas que nadie pueda ver nada. Aunque viví un par de meses sin ventanas (literal) y es horrible. Yo me estoy volviendo fan de la Reina de Corazones.
      Muchas gracias por leer y aún más por comentar.
      Salud.

      Eliminar

Si Alguien Tiene Algo Que Decir Que Hable Ahora...O Cuando Le de La Real Gana.