Me encantaría decirle que no lo hice, pero no puedo. No, no es una confesión, no estoy inculpándome. No sé si tengo coartada, ni siquiera sé si yo lo hice. Tengo un enorme vacío en mi memoria desde media hora antes hasta que ustedes me encontraron. Y parece que tengo un buen marrón encima. No, no puedo explicar la brecha en mi cabeza. Sí, recuerdo haber bebido generosamente. No, no tome drogas, o tal vez sí, no recuerdo haberlas tomado; pero eso deberían saberlo ustedes ¿no? No, no puedo explicar los restos de sangre en mis manos y en los puños de la camisa. ¡Maldita sea! ¿me está escuchando? No, no sé si es mía, o de la víctima o la sangre de una virgen ¡¿Cómo he de decírselo?! No sé qué pasó, no sé porqué huía, ni siquiera tengo conciencia de haber huído. Lo único que sé es que Toni está muerto, ¡muerto!, que me va a estallar la cabeza y que necesito que resuelvan este jodido caso de una puta vez, porque necesito saber qué pasó. Necesito saber que yo no lo hice. ...
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