Estaba feliz, aunque con un poso de nostalgia en el corazón. Estaba rodeada de amigos y regalos, buen vino y exquisitas viandas. Sentía incluso cierto remordimiento, por no alcanzar el sosiego que debiera y desconocer la causa. Llegó la hora de la tarta. Una imponente tarta, pues amigos para compartirla no le faltaban. La luz le sobrevino al cerrar los ojos. Se vio sentada en medio de la selva, el pelo recogido bajo su sombrero “Australia”. Los niños Sateré correteaban entre las chozas, componiendo el auténtico himno a la alegría. Mientras, ella se dejaba llevar por esa música, concentrándose en trasladar las letras de su cabeza al portátil que reposa sobre sus muslos. Al fin lo había comprendido. Esbozó una enorme sonrisa mientras formulaba en silencio su deseo: que se juntaran sus mundos. CYBRGHOST (A Su, Aprendiz de Palabras )
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