Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como abuelo

EL ABUELLO III

Allí, frente al espejo del baño, repasaba cada detalle. Bien afeitado, y eso que ponerse las gafas para apurar bien le hacía sentir ridículo. El traje de los domingos, o bueno, el traje, porque nunca tuvo otro, bien cepillado y sin una mancha. La corbata, que no recordaba la última vez que se la puso. Y un clavel en la solapa, que si recordaba la última vez que se lo puso, y la única, el día de su boda. A él le seguía pareciendo una mariconada, pero a las mujeres les gustan esas tonterías. Se sentía un poco estúpido. No tenía edad ya para temblarle las piernas si no era por la circulación o la artrosis. Y a los ochenta, los nudos en el estómago se deben a una digestión pesada o a la hernia de hiato. Pero ahí estaba él, frente al espejo del baño, arreglándose como si fuera su primera comunión, temblando como un flan y con un nudo en la boca del estómago. Cogió el bastón, pero en el último momento lo dejó contra la pared. Y enfiló la puerta, emocionado como un chiquillo. Cybrghost ...

EL ABUELO II

El señor Marcial se quitó la boina enrabietado, sin estarlo, como cada sábado. Entornó la mirada y recorrió una a una las caras de la chiquillada, y no tanto. Atizó el fuego y carraspeó exageradamente. Todos esperaban impacientes con que historia les sorprendería "el abuelo", como todos le llamaban. Súbitamente el sonido de un teléfono móvil rompe la magia. -¿Quién demonios...?- El rostro del señor Marcial se sonroja cual tomate mientras introduce la mano en su chaqueta y cuelga -Es que es nuevo y todavía no me hago- se disculpa en tono de protesta. CYBRGHOST

EL ABUELO I

(Con este Microrrelato participé en la maravillosa iniciativa El Filandón 3.0 de Alberto Flecha y Manuel Ferrero) Ningún menor de cuarenta recuerda su nombre. Para las tres últimas generaciones es “El Abuelo”. Cuentan que más joven y menos encorvado atemorizaba a los niños por su gran planta y llevar su pierna izquierda “al arrastra”, fruto de un accidente de infancia. Tal zozobra le producía que fue a hablar uno a uno a los padres. Y, desde antes que yo tuviese memoria, todas las noches de sábado, El Abuelo echa un buen par de maderos de encina a la lumbre y se ocupa de que los críos no olviden las leyendas de sus ancestros. CYBRGHOST