— Lo que usted diga doctor Frankenstein, le debo la vida. Aunque no entiendo para qué me dotó de un intelecto elevado si quiere que pase por estúpido; ni por qué mantener más días las suturas del rostro. Pero representaré mi papel y antes de viajar tan lejos como alcance pasaré armando jaleo por esa calle… — El doctor apenas escuchaba a su criatura absorto aún en las palabras de rechazo que Rose le había dedicado anoche. Miguel Ángel Pegarz c YBRGHOST
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