Me encuentro ya a ciertas alturas de mi vida habiéndome asomado a muchas puertas y sin abrir ninguna. No me considero mal profesional, más considero que tengo demasiados despistes y no pocas lagunas de conocimiento. Cierto que está bastante bien camuflado, pero no me atrevo a considerarme bueno. Mi vagancia tradicional ni me facilita ni facilitará la mejora. He de reconocer que si tengo un buen puesto de trabajo ha sido en gran medida suerte y casi testimonialmente esfuerzo. Tampoco me pertenece la plaza y no me será fácil obtenerla si no empezamos a tener cierta constancia. Soy amante del arte contemporáneo, especialmente la fotografía, sin embargo, con tengo la más mínima idea del tema. Aunque a base de recorrer exposiciones, me suenan nombres, y en algunos ambientes puedo incluso pasar por cultureta si tengo la boca cerrada. De siempre me ha corroído por dentro el ánimo de destacar. He sido educado en el afán de ser el mejor y criado en la frustración de no llegar. No obstante ...