Ir al contenido principal

La Filosofía del Coyote.

QUE SEPAS QUE VA A SALIR MAL NO QUIERE DECIR QUE NO HAYA QUE INTENTARLO.

Al Cesar lo que es del Cesar así que lo primero he de decir que yo no inventé el término de Filosofía del Coyote. Desconozco si el término es suyo o lo “importó” igual que hice yo, pero quien me imbuyó el término y la filosofía fue mi “hermano” Robe.

La Filosofía del Coyote no es una Filosofía de Optimistas Convencidos ni de empachados de uno mismo. Su propio origen lo deja claro. Porque detrás de un modo de ver las cosas no se esconden grandes pensadores, ni siquiera tertulianos que vayan de listos. Sólo se esconden unos humildes dibujos animados, es la Filosofía de Willy el Coyote.

Es una filosofía de pesimistas que no quieren dejarse dominar, de inseguros crónicos que no se resignan y/o de miedosos empedernidos. En definitiva es la filosofía de los que nunca estarán convencidos de que van a conseguir lo que quieren, pero que no piensan dejarse dominar por la inseguridad. Podríamos decir que consiste en actuar creyendo en lo que no se está convencido. Sí, en cierto modo es paradójico.

El coyote no se rinde, no importa las veces que se estrelle, no importa lo que dude, vez tras vez hay que intentarlo.

Llegados a este punto, habrá quien piense que hay que estar loco o idiota para ser un Coyote. Se equivocan. No he hablado de hacer las cosas a tontas y a locas, ni de hacer por hacer. Todo lo contrario. Las cosas se hacen meditadamente. Se dan todos los pasos necesarios para conseguir el fin perseguido; se planifica cuidadosamente cada paso. El Coyote no quiere fracasar, quiere lograr su objetivo, y lo persigue incansable.

No estar seguro del resultado o tener pocas posibilidades o esperanzas de éxito no deben de ser freno. Ése es el espíritu. Vamos a hacer las cosas bien, concienzudamente bien, aunque el resultado parezca poco probable. Si sale mal siempre habrás aprendido algo en el camino. Y siempre queda el orgullo de que nadie podrá echarte en cara que no hiciste todo lo posible. Y si lo logras, la satisfacción es aún mayor, puesto que has logrado algo que no creías ser capaz.

Por lo tanto, un Coyote es un luchador, con mayor o menor fortuna, pero un Luchador. Un guerrero inconsciente de sus límites y que los pone a prueba para ver hasta dónde llegan. Y probablemente de ponerlos a prueba los vaya ampliando. Al menos eso quiero creer, porque yo soy un Coyote.

CYBRGHOST.

Comentarios

  1. Pues tu lo has dicho, cuando algo se quiere se lucha por ello aunque al final no lo tengas. Pero por lo menos se ha intentado, y de primeras el NO ya se tiene.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Si Alguien Tiene Algo Que Decir Que Hable Ahora...O Cuando Le de La Real Gana.

Entradas populares de este blog

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO

Cuando me casé con mi esposo, ya conocía sus arranques de genio. Los conocía yo y media comarca, tal era su calibre. No obstante, como le amaba con locura, jamás ni amagó con levantarme la mano, y tal cual venían se iban, yo los toleraba. Era habitual que abriera la ventana vociferando y arrojara botellas, jarrones, sillas… todo lo que imaginen. Pero el otro día en su arrebato cogió a nuestro hijo. Ahí ya tuve que plantarme y le puse en la calle; por la ventana, por supuesto, como a él le gusta.
Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST

LA HISTORIA DE CAPERUCITA Y EL CAZADOR

No fueron felices. Y no comieron perdices. Ella apenas acaba de estrenar su mayoría de edad. Era una chica culta, liberada, con aspiraciones y posibilidades. Tenía toda una vida por delante y ganas de comérsela. Él ya estaba en su segunda madurez, era un hombre tosco, poco formado y sentimentalmente precario. Estas historias funcionan bien en los cuentos y en determinadas películas, pero cuando se pasa la última página, cuando acaban los títulos de crédito, la realidad suele ser otra. La fascinación por el salvador y el hombre maduro funcionó un tiempo. La atracción por la afrodita de suaves curvas y pecado hecho carne también. Pero al poco tiempo ella comenzó a verse limitada, atada demasiado corto, privada del aire que siempre quiso. Él fue no soportando que se creyese más lista, y menos aún darse cuenta de que lo era. No soportaba las miradas de otros sobre ella, ni que las tolerase y disfrutara. Ella estaba cada día más cansada de sus pocas luces y su estrechez de miras. A él, ella…

EL HIJO PRÓDIGO

Sigo observando mi trocito de cielo, exactamente el mío; aunque parezca imposible estar seguro, sé cuál es. Voy a ir allí pronto. Ya sé que dejo docenas, cientos, miles de cadáveres tras de mí, pero alguien tiene que descubrir y ajustar cuentas a los traidores a la Causa. Por eso me mandó aquí, y Él lo sabe, pese al numerito que montó para echarme ¡Si no fuera por mí tendría la casa repleta de indignos y traidores! Acabará por asumirlo. Dentro de poco volveré y tendrá que reconocer mis servicios. Pronto las puertas del cielo se abrirán para Lucifer.
Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST