Cuando estaban a punto de cerrar, aprovechando que el propietario estaba ya cuadrando la caja, Howard se ocultó bajo la faldilla de la mesa de novedades. Escogió precisamente aquella librería porque era la única de todo Providence con una sección de “Libros Raros”. No tenía edad de hacer ese tipo de cosas, más propias de la adolescencia, pero tampoco el dinero para aquellos ejemplares que le obsesionaban. Así que se ocultó debajo de la mesa y aguardó paciente hasta estar seguro de encontrarse solo en el local. Salió al cabo de su escondite y fue directo a por el objeto de su mayor deseo: un magnífico ejemplar encuadernado en piel negra, con letras doradas. Tan absorto estaba que no se percató de la presencia del librero hasta oír a su espalda amartillar un revolver. Se giró aterrorizado para encarar a una criatura que sostenía en su enorme garra el cuello inerte del desdichado librero. Del amasijo de tentáculos que formaba su boca surgió una voz de ultratumba q...
ESPACIO LIBRE DE POLÍTICA. Gracias por respetarlo.
El Administrador de esta bitácora no guarda ningún tipo de información sobre los usuarios.
(Este sitio utiliza cookies de Blogger y ocasionalmente de i-Voox si escuchas los audios. Si continúas la navegación se entiende que estás de acuerdo con ello)