El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre le despierta. Así a diario. Pero sólo es una más. Se mudaron a este viejo caserón. Cada día come solo. Sus padres duermen separados, se veía venir, pero en ataúdes. Salen todas las noches, ya no entiende nada. Se han aficionado a beber sangre. Lo lleva como puede, ¡pero que le hagan algo de caso!. La profesora lleva más de un mes pidiendo verles. Y como no vayan mañana mismo piensa avisar a Servicios Sociales. c YBRGHOST
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