Poco antes de que los
domingos fueran amargos nos acostumbramos a pasear por el bulevar has que
yo me iba a misa de ocho. Él solía burlarse de mí por ser creyente. Recuerdo
que ese día se puso muy serio para decirme que Dios no existía, que el Universo
se regía por las leyes del azar. Justo después lo fulminó aquel rayo. Desde
entonces no he vuelto a pisar el bulevar, pero no me atrevo a faltar ni un
día misa.
Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST

Es lo que tiene el azar, que empuja a la religión, sea buscando consuelo o como protección.
ResponderEliminar¿Azar? ¿venganza divina?. ¿Consuelo? ¿protección? ¿miedo?.
EliminarMuchas gracias por leer y aún más por comentar.
Salud.