Blanca Snow era una niña de familia adinerada. Cuando contaba apenas 5 años, sus padres se divorciaron. Ella quedó, por orden judicial, con su madre. Nunca tuvo mayor interés en tenerla, pues la culpaba del divorcio, pero insistió ante el juez, sólo por fastidiar al padre. El padre se quedó sin custodia y con un régimen leonino de visitas. No pudiendo soportar la situación, se suicidó tres años más tarde. Se arrojó por un acantilado con su deportivo. Desde ese instante Blanca apenas recibió muestras de cariño; alguna de sus múltiples tatas y alguna maestra. Mientras, su madre llevaba una activa (y aunque no sea elegante decirlo, promiscua) vida social. Cuando la niña cumplió 14 años, se desarrolló rápidamente. Se convirtió en una adolescente conflictiva con un cuerpo de infarto. Este cambio provocó celos y aún más desprecio en su madre. No soportaba cómo sus conquistas miraban de reojo a “la niña” cuando bajaba a beber leche a morro de la botella, en braga y camiseta. ...
ESPACIO LIBRE DE POLÍTICA. Gracias por respetarlo.
El Administrador de esta bitácora no guarda ningún tipo de información sobre los usuarios.
(Este sitio utiliza cookies de Blogger y ocasionalmente de i-Voox si escuchas los audios. Si continúas la navegación se entiende que estás de acuerdo con ello)