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LA CERRADURA INDISCRETA

El puñetero ojo de la cerradura era demasiado grande, de esos para las típicas llaves enormes  de los dibujos infantiles, de las que ya no se utilizan. Pero ese, si bien era un contratiempo, no constituía el problema sustancial. Ese maldito ojo crecía, alcanzando progresivamente un tamaño que no sólo no existía llave en el mundo para aquella cerradura, sino que dejaba en evidencia mi espionaje a través de su luz.

Miguel Ángel Pegarz

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Comentarios

  1. Resulta muy difícil coincidir en gustos, no te digo nada en tamaños... El ojo tuvo que crecer, quizá es que tiene mucho que ver, con o sin cerradura de por medio.

    Un saludo.

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    1. Es probable. Muchas gracias por leer y muchas más aún por comentar.

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  2. Dejará de crecer o no habrá donde esconderse?

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    1. Quien sabe. Muchísimas gracias por leer y aún más por comentar. Un honor.
      Salud.

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  3. Me ha gustado mucho ese puñetero ojo de la cerradura, me han entrado ganas de espiar también por él aun con el riesgo de ser descubierta. He oído tu audio y también me gusta mucho la voz y la entonación que le das, lees muy bien los micros. Un abrazo

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    1. Espía, espía. A mi me parece muy flojo. Me dijeron mucho que si tenía buena voz, y estoy tratando de aprovecharla, aprendiendo mucho de Juan Suárez y su Libélula y de Ficción Sonora. La alquilo :-)
      Muchas gracias por leer y aún más por comentar.
      Salud.

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