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MASACRE DEMENCIAL

Irrumpió en la habitación, miró dubitativo, disparó, disparó, disparó… catorce disparos, catorce hombres muertos. Abandonó la escena antes de que nadie tuviera tiempo para reaccionar. Llegó a casa y se deshizo de la ropa del trabajo. Abrió el grifo de la ducha y mientras se calentaba el agua rebuscó en los cajones del escritorio hasta encontrar un papelito… Gustavo Andrade. Se dio una larga ducha, se enfundó el albornoz, rebuscó en la papelera hasta dar con el papel de una citación. Sí, había quedado claro que era necesario acudir a esa consulta de Neurología.

 

Miguel Ángel Pegarz

cYBRGHOST

Este microrrelato fue escrito para LA VISCERA MAGAZINE 4: Demencias

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LA GUERRA DE MARINYA

  Dos briks de leche, cuatro huevos y media hogaza de pan que podría utilizar como arma. Es todo lo que le quedaba a Marinya en la despensa. Acababa de ver medio tazón de leche cortada. Estaba guardada en la nevera, pero no sabría decir cuántas horas habría funcionado en los últimos días, pocas. Sacó el cajón de los cubiertos y comprobó que detrás quedaban ya pocos grivnas escondidos. Marinya respiró hondo. Su pelo, antes rubio, se veía gris, mezcla de canas y ceniza. Imposible lavarlo, no salía bastante agua. Tocaba salir. Marinya tenía pánico a salir. Tanto miedo que cuando sonaban las sirenas bajaba al trastero en vez de ir al refugio, a pesar de las visibles grietas en las paredes. Allí tenía un improvisado colchón de mantas entre las que escondía su pasaporte ruso. Vivía sola desde que comenzó la guerra. Su esposo, soldado, había sido movilizado hacia el sur. A estas alturas podría ser viuda y no saberlo. No le gustaba pensar en ello… y no podía evitarlo. Marinya rebuscó...

EN LOS LÍMITES

Tal vez si hubiera preguntado dónde iba este sendero no habría acabado aquí. Hace un calor insufrible al borde de este mar de lava. Debí sospechar antes que por aquí no era. La tierra es gris y yerma, puras cenizas, debí darme cuenta. Y encima no hay cobertura. A ver si ese viejo horrible y el gordito acaban de discutir por no sé qué maldito anillo y puedo preguntarles. De ésta María me mata. Cybrghost Con éste relato tan extraño que me salió, que ni yo mismo sé que pensar de él, participé en la última jornada de Relatos en Cadena de este año.

SILENCIÁNDOME

(Versión prosa) Callo, hoy callo. Y mando mis palabras  a un cajón antes que mi voz acabe de disolverse en el susurro de los oídos distraídos ocupados en otras notas. Callo, hoy callo. Cansado de desgañitarme, de tratar de gritar al viento y que el viento sople a la cara, y que mis palabras me retumben en la cara. Hoy callo. Y mando mis palabras a un cajón, donde al menos vivirán en una ilusión, ajenas a lo que su padre sabe. (Versión Verso) Callo, hoy callo. Y mando mis palabras a un cajón, Previo mi voz se disuelva en rumor De oídos distraídos, ocupados En otras notas. Callo, hoy callo. Cansado de desgañitarme, tratar De gritar al viento y que el viento sople A la cara, retumben las palabras Contra la boca. Callo, hoy callo. Y mando mis palabras a un cajón, Ajenas a lo que su padre sabe. Que al menos vivan en la salvación De ilusión sorda.   (La versión verso esta incompleta. A sugerencia de Gonzalo Escarp...