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SIN HACER RUIDO

Siempre fue un tipo de los que ahora gusta llamar “de perfil bajo”. Un tipo anodino en el que el rasgo más destacable es la total ausencia de estridencias. Era de familia acomodada sin llegar a rica, amable sin llegar a ser servil, educado sin resultar pedante… y así hasta un infinito de contrapuntos en los que situarlo en medio. Nunca supo porqué se fijó en él. Lo normal es que pasara desapercibido, y en lo concerniente al sexo opuesto no era una excepción. Pero se fijó, y le pareció lo que a todos: el hombre perfecto. Ella pronto se cansó del hombre perfecto. Demasiada rutina, demasiado predecible, demasiado normal. No tardó en hartarse de vida rosa. Aún más exasperante que la monotonía casi religiosa le resultó la imposibilidad de discutir con él. Nunca perdía los nervios, alzaba la voz o le reprochaba nada. Después de estos amagos él solía comprarle algún regalo o enviar flores, lo cual no sólo no la sorprendía, acrecentaba su rabia. Empezó a sentirse tan muerta que necesitaba e...

VIDA RÁPIDA

No repararon en nada. Se creyeron capaces de todo a pecho descubierto y con todo por delante. Hasta que dos tiros en el pecho les devolvieron y apartaron de la realidad. No eran mágicos ni inmortales. CYBRGHOST

TRES PALABRAS

Tres palabras. Le bastaron tres simples palabras para cambiar el mundo. Solamente dijo “se ha acabado”. En ese momento no tengo aún claro si desperté de un sueño o comenzó una pesadilla. Estoy libre y perdido, y desde ese momento me siento esclavo de mi existencia. La cama es inmensa; me da vértigo en la profundidad de la noche mirar hacia ambos lados y ver el vacío. Por detrás de la música, del ajetreo de las tareas domésticas, del ruido de la calle… un sordo y opresivo silencio lo invade todo. La comida es una rutina de subsistencia. Creo que el sock me ha provocado una suerte de amnesia. No me viene ningún recuerdo a la cabeza, absolutamente ninguno. No soy capaz de visualizarla, pero tampoco recuerdo mi vida, qué quería hacer, porqué luchaba. Sólo hay vacío. No quiero ir a casa. Me siento como un fantasma que deambula en un limbo paralelo cuando cruzo la puerta. Me siento. El sofá me oprime, me asfixia, me atenaza. Mis amigos dicen que pasará. Pero la herida ha llegado hasta el ...

AÑORANZA

Pidió al conductor del autobús que por favor parase allí. Cargó el petate al hombro, cerró los ojos y respiró muy hondo. Dejó que aquel aire llenase hasta el último alveolo y lo soltó despacio, como no queriendo dejarlo escapar. Casi había olvidado cuanto le gustaba aquel olor a mar. Abrió los ojos y no pudo, o tal vez no quiso, evitar que sus ojos se humedecieran al contemplar de nuevo el mar, su mar, sobre los tejados de las casas, sin ningún mastodonte de hormigón tapando el horizonte. Desde allí podía ver cada casa del pueblo. Recordaba de quien eran la mayoría. Al posar la vista sobre alguna se cuestionó si seguirían allí sus dueños o habrían partido. El graznido de las gaviotas lo devolvió de su ensoñación. Comenzó a caminar con una sonrisa en los labios y en el alma. No había avisado, no importaba. Mamá siempre guisaba para uno más. CYBRGHOST

CERRADO POR REFORMA

Como los que me seguís habitualmente sabéis, llevo algún tiempo deambulando confuso por la Blogosfera. En un extremo he sufrido una crisis creativa importante. En otro ni mi fotoblog ni mi actividad en las redes sociales ha conseguido conectar. La interacción ha decaído profundamente a todos los niveles. Paralela y paradójicamente mi habitual hiperactividad mental ha hecho aflorar otra serie de ideas para “parir” otras creaturas . Mi momento personal es complicado (aunque dulce), con muchas intenciones, inquietudes y necesidades y un tiempo limitado que repartir. Los nuevos proyectos y el giro que quiero dar a mi uso de las redes sociales, separando lo más personal radicalmente del resto, tienen un coste humano de tiempo y esfuerzo que he de valorar hasta qué punto puedo y me compensa asumir. Adelanto que alguno de ellos precisará de colaboraciones para mantenerse viable – interesante. Ello me frena, pues la confianza en la participación activa no me ha dado buenos resultados en el pa...

EL FILÓSOFO ERRANTE

Nunca supe exactamente quién era. Dudo realmente si alguien sabía realmente quién era. No sé de donde vino, ni donde fue. Vestía ropas viejas y zapatos gastados. Adornaba su rostro una barba poblada y canosa, de longitud a medio camino entre el descuido y la intención. Lucía una sonrisa amplia, que contrastaba fuertemente con una mirada azul profundamente triste. Sus movimientos eran suaves, seguros y elegantes. Se acomodó en un banco del Paseo Marítimo, abrió un pequeño bolso de viaje y extrajo un cartón. En rotulador negro y letra de imprenta se leía “Se Venden Consejos. Acepto Pago En Especia”. La curiosidad venció a mis reparos y me acerqué. No recuerdo mis preguntas ni la respuesta. Sólo recuerdo su voz pausada, su lenguaje culto y a la vez cercano. Una señora interrumpió nuestra conversación y le tendió una moneda. El borró su sonrisa un momento y rehusó la limosna, señalando el cartel. Su gesto mostró al tiempo la dignidad de su determinación y la dureza de su vida. Creo que su...

EL GRAN DÍA

Había soñado con aquel momento casi desde niño. Su padre le había dicho que aquello era una utopía. - “¿Y qué es eso?” – había preguntado asombrado por tan grandilocuente palabra - “Es algo muy bonito pero que nunca va a pasar” – respondió su padre. Ernest era el hijo del jardinero. Alice la sobrina de la Señora Bufford. Desde niña Alice se había caracterizado por ser la única Bufford que se burlaba y enfrentaba a las convenciones sociales de su posición. Los padres de Alice fallecieron en un accidente, y la pequeña se había criado con su tía desde sus primeros pasos. A ella al principio le divertía la rebeldía de la chiquilla, pero con los años y su posición se convirtió en un auténtico engorro. Ernest era un chico inconformista, que no acertaba comprender porque su padre vivía en una pequeña cabaña junto al puente, trabajando todo el día, y la Señora Bufford disponía de aquella mansión si nunca la vio hacer nada. Cuando preguntaba a su padre se limitaba a responderle que las co...