Ir al contenido principal

EL PRÍNCIPE SALIÓ RANA Y NO FUE UN CUENTO

 Priscila era una chica soñadora y obediente. Desde pequeñita tuvo fijación por ir a una charca cercana a su casa. Cuando le preguntaban dónde iba siempre contestaba que iba a buscar a su príncipe. Cuando creció se convirtió en una joven preciosa, a la que no le faltaban pretendientes. Sus padres insistieron en que se quedase con uno de muy buena posición, guapo, educado… un auténtico príncipe que, decían, la iba a tener como a una reina. Se casaron con gran boato, pero pronto a nuestro príncipe se le destiñó el azul. La vida de Priscila oscilaba entre el rojo y el negro, dependiendo de las ganas de batalla que tuviese su esposo. Ella seguía siendo la misma chica obediente, soñar ya no podía, aunque para él nada era suficiente. Un día decidió ponerse su vestido de boda, aquel con el que parecía una verdadera princesita, y volar. Ahora, si quieres verla, sólo puede ser en noches de luna llena, en aquella charca. Si le preguntas, te mirará hasta helarte el alma y te dirá que anda buscando a un verdadero príncipe.


Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST


Con este texto he participado en la cuarta convocatoria de Tangram Proyect en su parte de textos. El texto está inspirado en una fotografía preciosa de Marta Cruz,"Novia en el río", que no puedo reproducir aquí, así que os animo a ver el conjunto pinchando aquí.



Comentarios

Entradas populares de este blog

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO

Cuando me casé con mi esposo, ya conocía sus arranques de genio. Los conocía yo y media comarca, tal era su calibre. No obstante, como le amaba con locura, jamás ni amagó con levantarme la mano, y tal cual venían se iban, yo los toleraba. Era habitual que abriera la ventana vociferando y arrojara botellas, jarrones, sillas… todo lo que imaginen. Pero el otro día en su arrebato cogió a nuestro hijo. Ahí ya tuve que plantarme y le puse en la calle; por la ventana, por supuesto, como a él le gusta.
Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST

LA HISTORIA DE CAPERUCITA Y EL CAZADOR

No fueron felices. Y no comieron perdices. Ella apenas acaba de estrenar su mayoría de edad. Era una chica culta, liberada, con aspiraciones y posibilidades. Tenía toda una vida por delante y ganas de comérsela. Él ya estaba en su segunda madurez, era un hombre tosco, poco formado y sentimentalmente precario. Estas historias funcionan bien en los cuentos y en determinadas películas, pero cuando se pasa la última página, cuando acaban los títulos de crédito, la realidad suele ser otra. La fascinación por el salvador y el hombre maduro funcionó un tiempo. La atracción por la afrodita de suaves curvas y pecado hecho carne también. Pero al poco tiempo ella comenzó a verse limitada, atada demasiado corto, privada del aire que siempre quiso. Él fue no soportando que se creyese más lista, y menos aún darse cuenta de que lo era. No soportaba las miradas de otros sobre ella, ni que las tolerase y disfrutara. Ella estaba cada día más cansada de sus pocas luces y su estrechez de miras. A él, ella…

EL HIJO PRÓDIGO

Sigo observando mi trocito de cielo, exactamente el mío; aunque parezca imposible estar seguro, sé cuál es. Voy a ir allí pronto. Ya sé que dejo docenas, cientos, miles de cadáveres tras de mí, pero alguien tiene que descubrir y ajustar cuentas a los traidores a la Causa. Por eso me mandó aquí, y Él lo sabe, pese al numerito que montó para echarme ¡Si no fuera por mí tendría la casa repleta de indignos y traidores! Acabará por asumirlo. Dentro de poco volveré y tendrá que reconocer mis servicios. Pronto las puertas del cielo se abrirán para Lucifer.
Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST