Y al otro lado de la ventana, nada de nada, vacío absoluto.
Había pedido una casa palaciega con toda clase de lujos. La describió al
detalle. Y puso mucho énfasis en que no hubiese nada alrededor que pudiera
molestarle. No debió de gastar toda su capacidad de evocación en la casa. Era
el tercer deseo.
Cybrghost

Y eso que dicen que a la tercera va la vencida!! Ni por esas :)
ResponderEliminarP.D.: vació
Abrazos fuertes!!
Pero es que hay que tener las cosas bien planeadas.
EliminarGracias por la corrección.
Claro, claro, es lo que tienen las lámparas de los genios. Consumes el tercer deseo y te quedas sin lo importante. Por mucha riqueza interior que cultives, si cuando abres la puerta de tu corazón no hay nadie ....es como sembrar en un huerto calcinado.
ResponderEliminarRecuerdo esta frase de inicio ¡y me gusta esta versión!.
Un beso fuerte.
Me alegro que te guste. Aunque no esté al nivel del concurso a veces salen algunas cosas que me gustan de él. Aunque esta no es de mis favoritas.
EliminarPues es el problema de provocar el aislamiento, cuando quieres mirar alrededor no hay nadie. En este caso, irremediable.
ResponderEliminarMe gustó.
Saludos.
Muchas, muchísimas e infinitas gracias por pasar y comentar. No sabes cómo lo agradezco. Me alegro de haberlo compensado en parte habiéndote gustado.
EliminarLos deseos siempre tienen truco...
ResponderEliminarBesos desde el aire
Pero sin deseos se está muerto.
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