Ir al contenido principal

MICROPOESÍA III



Mi musa es noctívaga e insomne. Por eso escribo tan poco, acostumbra a susurrarme dormido.

cYBRGHOST
  


Safe Creative
#1102048416900

Comentarios

  1. Las musas son caprichosas y las tuyas no iban a ser menos.

    Besos desde el aire

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las mías... yo como mucho tengo una, de la que habla el texto. Como mucho.

      Eliminar
  2. Me gusta, es muy original. Y el anterior, magnífico con ese verbo nuevo. De las flores ya no te digo nada...me encantan.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias. Si uno escribe se trata de ser original ¿no? o de intentarlo al menos. El verbo que mencionas es interesante conjugarlo. Y seguirán saliendo flores hasta el domingo.

      Eliminar
  3. Respuestas
    1. Las musas son esquivas, y las mías, de las que aún están en prácticas.

      Eliminar
  4. Yo escribo poco porque la mía tiene cierta tendencia a evitarme.

    Me ha gustado, Cybrghost, mucho.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La tuya es que va de diva, por eso escribes tan bien. Me alegro Pedro, y más viniendo de alguien que se declara tan poco "poético".

      Eliminar
  5. Espero que luego tengas la suerte de recordar sus palabras. Me ha gustado mucho tu micropoesía.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nunca recuerdo lo que sueño, salvo algunas pesadillas. ¿Responde a tu comentario?.
      Celebro que te guste.

      Eliminar
  6. Por lo menos te susurra, jeje, la mía se ha ido de vacaciones

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Si Alguien Tiene Algo Que Decir Que Hable Ahora...O Cuando Le de La Real Gana.

Entradas populares de este blog

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO

Cuando me casé con mi esposo, ya conocía sus arranques de genio. Los conocía yo y media comarca, tal era su calibre. No obstante, como le amaba con locura, jamás ni amagó con levantarme la mano, y tal cual venían se iban, yo los toleraba. Era habitual que abriera la ventana vociferando y arrojara botellas, jarrones, sillas… todo lo que imaginen. Pero el otro día en su arrebato cogió a nuestro hijo. Ahí ya tuve que plantarme y le puse en la calle; por la ventana, por supuesto, como a él le gusta.
Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST

LA HISTORIA DE CAPERUCITA Y EL CAZADOR

No fueron felices. Y no comieron perdices. Ella apenas acaba de estrenar su mayoría de edad. Era una chica culta, liberada, con aspiraciones y posibilidades. Tenía toda una vida por delante y ganas de comérsela. Él ya estaba en su segunda madurez, era un hombre tosco, poco formado y sentimentalmente precario. Estas historias funcionan bien en los cuentos y en determinadas películas, pero cuando se pasa la última página, cuando acaban los títulos de crédito, la realidad suele ser otra. La fascinación por el salvador y el hombre maduro funcionó un tiempo. La atracción por la afrodita de suaves curvas y pecado hecho carne también. Pero al poco tiempo ella comenzó a verse limitada, atada demasiado corto, privada del aire que siempre quiso. Él fue no soportando que se creyese más lista, y menos aún darse cuenta de que lo era. No soportaba las miradas de otros sobre ella, ni que las tolerase y disfrutara. Ella estaba cada día más cansada de sus pocas luces y su estrechez de miras. A él, ella…

EL HIJO PRÓDIGO

Sigo observando mi trocito de cielo, exactamente el mío; aunque parezca imposible estar seguro, sé cuál es. Voy a ir allí pronto. Ya sé que dejo docenas, cientos, miles de cadáveres tras de mí, pero alguien tiene que descubrir y ajustar cuentas a los traidores a la Causa. Por eso me mandó aquí, y Él lo sabe, pese al numerito que montó para echarme ¡Si no fuera por mí tendría la casa repleta de indignos y traidores! Acabará por asumirlo. Dentro de poco volveré y tendrá que reconocer mis servicios. Pronto las puertas del cielo se abrirán para Lucifer.
Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST