Ir al contenido principal

EN SOLEDAD (Haiku Sacrílego V)



Cuando te ausentas,
andanadas de frío
sacuden mi alma


Miguelángel Pegarz
cYBRGHOST
 

Comentarios

  1. Estaba yo por preguntarte desde hace varios días, si has hecho alguna vez algún cursito de haikus o esta faceta tuya es innata y autoaprendida sobre la marcha.

    El otro día leí que lo que más abunda es un 5-7-5 pero que hay una gran variedad de formas y combinaciones para que sean considerados haikus. YO no tengo ni idea porque nunca he escrito haikus pero admiro a todos aquellos que os lanzáis con ellos.

    Este es precioso, (me lo guardo por que me encanta).

    Un beso de sábado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sé los rudimentos, por interés y por un par de sesiones del Taller de escritura creativa de la Casa de las Conchas, que me da Raúl Vacas, gran poeta muy poco conocido. Si te interesa el tema le puedo pedir más información. Déjame volver a casa y busco la documentación de esas sesiones si te interesan. Los Haikus son fogonazos, como fotos, sin metáforas, sin intelectualizaciones. Por eso éstos son sacrílegos, porque adrede hacen lo contrario. Hay construcciones de varios haikus enlazados, no recuerdo ahora el nombre. Y siguen las normas de la métrica habituales (que tampoco creas que yo controlo mucho). No imaginas cuánto agradezco tu comentario. Y celebro que te guste, quédatelo,ya sabes, es cc 3.0.

      Eliminar
  2. Qué verdad tan grande...

    Besos desde el aire

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Si Alguien Tiene Algo Que Decir Que Hable Ahora...O Cuando Le de La Real Gana.

Entradas populares de este blog

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO

Cuando me casé con mi esposo, ya conocía sus arranques de genio. Los conocía yo y media comarca, tal era su calibre. No obstante, como le amaba con locura, jamás ni amagó con levantarme la mano, y tal cual venían se iban, yo los toleraba. Era habitual que abriera la ventana vociferando y arrojara botellas, jarrones, sillas… todo lo que imaginen. Pero el otro día en su arrebato cogió a nuestro hijo. Ahí ya tuve que plantarme y le puse en la calle; por la ventana, por supuesto, como a él le gusta.
Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST

LA HISTORIA DE CAPERUCITA Y EL CAZADOR

No fueron felices. Y no comieron perdices. Ella apenas acaba de estrenar su mayoría de edad. Era una chica culta, liberada, con aspiraciones y posibilidades. Tenía toda una vida por delante y ganas de comérsela. Él ya estaba en su segunda madurez, era un hombre tosco, poco formado y sentimentalmente precario. Estas historias funcionan bien en los cuentos y en determinadas películas, pero cuando se pasa la última página, cuando acaban los títulos de crédito, la realidad suele ser otra. La fascinación por el salvador y el hombre maduro funcionó un tiempo. La atracción por la afrodita de suaves curvas y pecado hecho carne también. Pero al poco tiempo ella comenzó a verse limitada, atada demasiado corto, privada del aire que siempre quiso. Él fue no soportando que se creyese más lista, y menos aún darse cuenta de que lo era. No soportaba las miradas de otros sobre ella, ni que las tolerase y disfrutara. Ella estaba cada día más cansada de sus pocas luces y su estrechez de miras. A él, ella…

EL HIJO PRÓDIGO

Sigo observando mi trocito de cielo, exactamente el mío; aunque parezca imposible estar seguro, sé cuál es. Voy a ir allí pronto. Ya sé que dejo docenas, cientos, miles de cadáveres tras de mí, pero alguien tiene que descubrir y ajustar cuentas a los traidores a la Causa. Por eso me mandó aquí, y Él lo sabe, pese al numerito que montó para echarme ¡Si no fuera por mí tendría la casa repleta de indignos y traidores! Acabará por asumirlo. Dentro de poco volveré y tendrá que reconocer mis servicios. Pronto las puertas del cielo se abrirán para Lucifer.
Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST